




Gervasio Sánchez es uno de los mejores fotógrafos de guerra del mundo. Eso es algo que comprobamos hace muchos años cuando empezamos a ver sus fotografías de distintos conflictos por los que pasaba trabajando para el Heraldo de Aragón, desde Sarajevo a Irak, pasando por Camboya o Ruanda, por la América Latina en lucha o Chechenia, siempre sintiendo el dolor de aquellos a quienes retrata, sabiendo que no debe quebrar su intimidad pero al tiempo buscando su permiso para reflejar ante los cómodos occidentales que leemos el periódico en el Metro el sufrimiento de los pobres miserables de otros mundos que están en éste, pero tan lejos que nos asombra cuando llegan hasta el nuestro por los medios que sean para buscar un paraíso en la Tierra. Desde el 95 vuelve cada cierto tiempo a los lugares donde conoció a personas heridas, amputadas pero vivas, por las malditas minas antipersonas que siguen vendiendo muchos países (hasta hace bien poco el nuestro, que todavía vende armas a estados de poco fiar, capaces de revendérselas a otros para trapichear). Y los retrata en su proceso de reincorporación a la sociedad en sus nuevas capacidades de trabajo o juego, con o sin las prótesis que se pueden observar en las fotos, lo mismo que a ellos. ¡Enhorabuena, Gerva, por lo que haces y por el corazón que tienes!.
Se pueden ver en la sede del Instituto Cervantes, en Alcalá cerca de Cibeles e incluso comprar el doble libro editado por las ONGs para apoyar su combate.

Unas inesperadas figuritas de madera hechas por el mismísimo Greco, desnudos con el sexo bien marcado, en la nueva exposición monográfica del Prado (ver información y galería multimedia en madridiario)y una Farola de la Plaza Mayor.


Esta tarde he vuelto a recordar lo bien que quedan las luces de colores con un poco de Zooming. Es muy fácil y efectista. Se centra uno en un punto de enfoque y se usa una velocidad lenta pero quedando un poco corto de luz para que sature un poquito más, luego al disparar tirar del zoom de la cámara hacia delante o hacia atrás, probando varias veces para ir viendo resultados y, a veces quedan fotos molonas. además, ahora con las digitales se puede borrar y volver a empezar. Probad...

Últimamente, la corona parece que va de ... por mucho brillo de oropel y alcanfor que le echen para que no se revenga. Y es que por todas partes le salen los enanos. No sé donde vamos a ir a parar...Y yo, con estos pelos.

Comprendo que los moteros tienen que dejar la bicha en algún sitio, pero... coño... es que Recoletos parece un aparcamiento de motos a su aire. Y los peatones (imagino siempre a los ciegos de la ONCE que están tan cerca) que se jodan ¿no?.

Curiosa fachada ¿no?




Todavía existe "una España de charanga y pandereta, de dorado mantón y sacristía" que en estas fechas prenavideñas se dedica a montar "Rastrillos" en los que las señoronas se ponen un mandil y sacan los trastos viejos de la parroquia o la embajada a la que va su chacha y venden angelotes, lámparas, muñecas, bisutería y quincalla, además de alguna pieza "de lujo" como ese toro de Osborne decorado por la insigne musa Carmen Sevilla, para sacar unas perrillas pa los pobres, unas obras de caridad que calmen su conciencia beata y alimenten con el turrón y el caldito, o abriguen con la mantita vieja a los desconsolados mendigos y a los conventillos de monjas generosas. ¡Mu bien! y están, como siempre en La Pipa esperando su óbolo de buen cristiano. Por cierto, me cuenta mi padre que en los tiempos de postguerra, cuando hacía la mili de chófer del capitán general Muñoz Grandes, le tocó llevar a la esposa del susodicho a una de esas mesas petitorias a las que se acercaban para ayudar a "los negritos" o "los pobres de solemnidad" personalidades del momento y, mientras esperaba a que ella cumpliera las obligaciones propias de su sexo y del cargo ostentado por su militar de cabecera, se les ocurrió a las de la mesa tomarse unas copas y unos platos de jamón y queso y, tomando un billete de la bandeja (una sábana verde de mil pelas que algún ministro habría depositado para que le vieran, seguramente cargado a la cuenta de gastos de su cargo) enviaron a una mucama a comprar el refrigerio con dos ... Claro que eran otros tiempos, aquellos en que todavía quedaban en las cárceles del Régimen (eufemismo fascista para nombrar al golpista estado represor y autárquico de Franco) muchos miles de presos por haber sido sindicalistas o por que algún envidioso les acusó de no ser "afectos" y seguían siendo fusilados o muertos de enfermedad por falta de cuidados a puñados (unos cien mil se calcula), algo por lo que no ha pedido perdón aún ni el PP ni la ... Iglesia que llevaba bajo palio y levantaba el maldito brazo fascista al paso de dictador por muy demócratas que digan ser ahora. Se les ve el plumero en esas ferias en las que la "gente de bien" se reencuentra con sus amistades y se intercambian tonterías mientras ven a algún famosete por allí y venden casposas antiguallas como ellas. Son castas sociales a extinguir, esperemos que funcione la selección natural y se vayan pudriendo en su salsa.




El Museo Antropológico es uno de los grandes desconocidos de los muchos existentes en Madrid (Nosce te ipsum, pone en la puerta, esa frase latina de origen griego y atribuida a Sócrates que presidía el Oráculo de Delfos y significa "conoceté a tí mismo", lo mismo que Anthropos quiere decir "hombre" pues ese es el sentido de un museo así, llegar a saber quiénes somos partiendo de lo que fueron los ancestros humanos de la Tierra). En el empiza ahora una pequeña pero guapísima exposición sobre "los paraísos perdidos" el gran mito de los mares del Sur, en los que se perdieron primero Magallanes y El Cano, luego Cook y Malaspina, más tarde Gaugin, Defoe, Stevenson, Conrad, Simenon y tantos otros soñadores que buscaban un mundo nuevo papa acabar dándose cuenta de que todos los mundos de este mundo están aquí, dentro de nosotros, convertidos en mitos y costumbres diferentes pero con esa comunidad humana que está por encima de razas y religiones. Objetos de las islas del Pacífico, desde Nueva Zelanda a Pascua, de Tonga a las Carolinas, Malekula o Tahití, de la Micronesia a la Polinesia, procedentes de colecciones privadas y de museos, el arte de lo cotidiano en Oceanía. Para reflexionar sobre nosotros mismos, lo mismo que otras piezas de la colección permanente del Museo que empezó con su esfuerzo el profesor Velasco incluyendo en el gabinete de Cajal esas momias y máscaras guanches, cráneos y esqueletos, como el famoso del gigante extremeño de dos metros veinticinco que fue vendido por él mismo por 3.000 pesetas de entonces, la mitad en vida y la otra mitad para sus parientes cuando murió. Está en Atocha, frente al monumento a las víctimas del 11 de marzo y Cercanías-Renfe.

Parece que ya llueve en Madrid.
A partir de hoy en el Prado ve sin falta a ver a esa dama de espaldas que pintó Velázquez y suele estar en la National Gallery londinense. Es preciosa.
La prensa sensacionalista corre tanto que se pasa. Como en este caso en que viendo un aparato médico llamado "laringoscopio" en manos de un miembro del SAMUR lo llaman "hoz" y "arma letal" para justificar una supuesta pelea entre jóvenes con navajas y gases (diario ¡Qué!, lunes 12); la cual, como todo el mundo sabe no fue sino una agresión de un soldadito español fascista y acojonado que, al ver entrar en el vagón del Metro a un grupo de chicos con pinta de rojeras que le miraron mal , respondió a su pánico sacando una navaja de 25 centímetros y apuñalando a varios de ellos, de resultas de lo cual uno de ellos, Carlos Palomino de 16 años, murió. El soldado, no sabemos si sería de esos de coeficiente intelectual suficiente (con un setenta por ciento que sirva para obedecer órdenes y morir por España, decía hace poco un general) para actuar por su cuenta cuando iba a manifestarse con una organización fascista y racista en contra de los inmigrantes. Pero, a lo que íbamos, que a veces la prensa mete la pata hasta el corbejón. ¿O no? . Para leer el texto de arriba, que he recibido de un amigo, pulsar sobre las fotos y se ampliará.







Hoy hemos paseado con las autoridades municipales por la Casa de Campo, ese pulmón (aunque sea un tópico es verdad) de Madrid, donde hay unos encinares, pinares, robledales, praderas, cerros, arbustos de muchos tipos y animales en reserva, como las cigüeñas, ardillas, mariposas y pájaros de muchas especies, además de los seres humanos, algunos de los cuales van en bicicleta, sin ropa (gimnastas y prostis), etc. Por cierto, a la concejala Ana Botella que el otro día saqué en la Misa de la Almudena comulgando (galería de madridiario) hoy estaba tragando humo, mientras el alcalde debía hacerlo con caldito para pasar el trago de los registros en varias concejalías por corrupción de la que su gobierno no se responsabilizada en absoluto. Pero ¡qué bonita es la Casa de Campo! con su estanque y sus pajarillos.




Una exposición sobre la Empresa Municipal de Transportes como la que han puesto en Colón merecía haber llevado un viejo tranvía, como el 477 que está en una estación de Metro de Pinar de Chamartín (foto de arriba) y no sólo ese bello autobús de dos pisos y otros en uso, o casi, y algunas piezas de museo como los billetes (los de la foto son de taco, cuando valían 3 pesetas y los asientos eran de madera, algunos reservados para "caballeros excombatientes mutilados", la multa por no pagar era de 5 pesetas, el cobrador iba atrás y el conductor daba vueltas a una manivela que a los niños nos parecía que servía para que anduviese el "tranca", los avisos decían "prohibido escupir en la pasarela" y los chavales se divertían montando en los topes). La publicidad de entonces era muy simple e ingenua. También existieron los trolebuses, que casi no aparecen ni en las fotos de la exposición y que eran un medio de transporte eléctrico limpio y que se paraba cuando se le caía el trole, no recuerdo porqué. Sería muy conveniente algún sistema de esos para, por ejemplo el eje madrileño que parte de Legazpi y llega, por Prado, Recoletos y Castellana hasta los nuevos barrios del Norte, con su propio carril, aunque parece que el alcalde no es partidario de las vías y los cables (podía entonces no llenar todo de ellos para colgar las dichosas lucecitas navideñas) pero sería un medio ecológico al que no tendrían más remedio que respetar los vehículos privados. Bueno, nostalgias aparte, ¡viva el transporte público!.




Azulejos castizos y con frases casposas como "el trabajo es sagrado, no lo toques" o "sin bolsa llena, ni rubia ni morena", por no decir nada de aquella un poco tachada que subraya la máxima machista de "la mujer y la sartén en la cocina están bien", "antes me muero que prestar dinero", etc. Y esa "luminosa" (quería decir ominosa) comparación que dice: "la mujer es como el mundo. A los 20 años, como África, casi sin explorar. a los 30 como la India; cálida y misteriosa. A los 40 como América, técnicamente perfecta. A los 50 como Europa, toda una ruina. A los 60 como Siberia ... ¡se sabe donde está pero nadie quiere ir a ella!". Vamos... un ejemplo de "modernidad". Las venden en una tiendecita con botijos y esas cosas en la Castellana, un poco más allá de la plaza Castilla. Lo digo por si alguien quiere hacer el burro o es coleccionista.

Ayer, el huevo de la serpiente de que hablaba hace un par de días acabó por reventar. La consecuencia: un chaval de 16 años muerto y varios heridos. Los nazis, que convocaban contra los inmigrantes con un cartel similar al del partido suizo xenófobo (una oveja blanca expulsando a patadas a otras negras) con un titular absurdo "contra el racismo antiespañol", algo que no existe mas que en sus propias mentes enfermas, se lanzaron sobre unos chicos que los increparon y asesinaron a uno a puñaladas como todo el mundo sabe ya. Y tienen en la recámara un puñado más de provocaciones antidemocráticas para los próximos días que aunque la Delegación de Gobierno ha querido prohibir, algún juez que debe pensar que esos comportamientos tienen cabida en el orden constitucional se las ha legalizado. Pronto será el día que homenajean al dictador y al fundador de la organización fascista española y famoso pistolero en la República, entronizados como fetiches de la antihistoria en el Valle de los Caídos (por dios y por España, dicen) y los asesinos estarán de nuevo en la calle dando lecciones a todos los demás; rojos, inmigrantes, indigentes, débiles de carácter, demócratas, vamos, a quien se les ponga en sus testículos fantoches. Y, a ver que dice el PP, porque al final suelen ser tan hipócritas que pretenden comparar a quienes defienden las libertades con los que las vulneran porque su única idea de libertad es la dictadura, ese sitio donde, como decía Mayor Oreja hace poco, la gente vivía plácidamente si no se metía en problemas.
Por cierto, a mi lo que menos me preocupaba en la discusión del otro día con los pijines y su acompañante (ver entrada anterior) eran los pobres gatos, y no porque no les tenga respeto como a todo ser vivo, sino porque sigo pensando que el problema es esa bazofia mental en que se regodean y que da para matar gatos al principio y, una vez saltados los primeros prejuicios morales, para agredir y matar "si hace falta" a quien sea, especialmente si su ideología, color de piel o sexo les molesta . Y por eso les pedía pensar aunque pudieran reírse de mis palabras.
Las fotos de arriba las hice en Sol cuando ya la manifestación de repudio estaba terminando.

EL HUEVO DE LA SERPIENTE.
Esta mañana me he sentado junto a ese grupito de jóvenes pijos. Acompañados de un par de mayores (de unos 30 años) iban a la misa de la Plaza Mayor. Sentados junto a mi, se iban pasando un teléfono móvil con gran jolgorio mientras comentaban lo divertido que había sido grabar el apaleamiento con estacas de un animal y lo divertido que fue, contaba otro más pequeño, cuando fueron a cargarse a otro ti tirando piedras hasta matarlo. El adulto, no sólo nos les reconvenía, sino que celebraba lo gracioso que era ver las imágenes de crueldad que le mostraban (el resto del vagón escuchábamos las voces y también los maullidos del pobre animal). Mientras, con toda hipocresía se dirigían a un acto religioso, en el que tal vez incluso pensaban comulgar. Cuando les eché la bronca por ser tan malvados a pesar de su supuesta piedad religiosa, el adulto me dijo que estaba exagerando porque se trataba de gatos abandonados no de personas: "¡qué exageración, pero si sólo son gatos abandonados!"-dijo y yo enseguida pensé en Rosa Montero que eso lo lleva fatal; pero repetí en voz alta mis reprobatorias obviedades para cualquiera con conciencia, diciendo que "se empieza por gatos abandonados, se sigue con inmigrantes e indigentes y se termina matando a las mujeres, ¿verdad?. Ya conozco eso, es el huevo de la serpiente que se acaba convirtiendo en dragón." -Pues, encima, se reían de mi-. "No me importa, les dije, que os riais todo lo que se os antoje, si luego ésto que os digo os hace pensar a alguno. Porque está claro que vuestra ropa de niños pijos y vuestras oraciones no dicen nada sobre la crueldad de corazón que manifestais. Añadí, "seguro que sois de esa extrema derecha tan religiosa, ¿verdad?", a lo cual uno de ellos, riéndose, me dijo "Y tu, seguro que de extrema izquierda". Respondí. "NO, en realidad ahora soy muy moderado, porque no hace falta serlo para ver que sois sólo apariencia, pero estais vacíos de sentimientos humanos"." Exageras" -seguía siendo la frase con que repetía el adulto para quitarme la razón- "no se pueden confundir gatos con personas". Y, entonces, algunas personas ya empezaron a decirme "no sigas, no ves que siembras en terreno baldío". Si -respondí- pero tal vez a alguno le de por reflexionar". Y terminé diciéndoles "os veré en la misa, a la que vais, porque yo también voy, aunque voy a trabajar, ... pensad un poco en lugar de poner esa cara de hartazgo (uno de ellos se repantingaba en su asiento, haciendo que dormía con media sonrisa de burla) por la monserga y de reiros de lo que os digo". Y salí al andén de Sol a la vez que ellos. Si lo cuento y pongo esa foto en que se los ve de espaldas, el adulto está en primer plano en una y saliendo de campo en la otra, tomadas cuando iban a montar y ya comentaban sus hazañas es para que se vea la doble cara de esos piadosos cristianos. Porque, por supuesto, iban a misa... a la Plaza Mayor.
De todo eso, se pueden sacar varias conclusiones: una, que un día me la voy a ganar yo, por metementodo, como me dice mi familia; dos, que el nazismo crece hasta en las mejores familias, no sólo entre chicos desarraigados y de familias desestructuradas, pues es seguro que estos chavales van a colegios religiosos carísimos y tienen padres muy católicos; tres, que los adultos que los acompañaban eran mucho peores que ellos por su complacencia riendo la gracia de torturar animales y defendiendo en público que eso no tiene importancia, por lo que incluso me atrevería a pensar que los manipulan con aviesas intenciones, encubriendo todo ello con camaraderías facinerosas. (Y recuerdo un caso muy doloroso para las familias de los chicos implicados en el que hubo incluso abusos sexuales mezclados con propaganda nazi, allá por los ochenta y en ese mismo barrio, por parte de una organización juvenil de líderes muy campechanos y montañeros ellos). Ya sé que exagero, como me decía el mameluco irresponsable de los muchachos, que matar gatos a pedradas y apalearlos es una cosa muy normal y seguramente despierta el espíritu viril y juerguista de la juventud, atemperada luego con multitudinarias misas y pietismo con olor a incienso, pero me ha indignado tanto oírlos reír esas bravuconadas que no he podido resistirme a explicarles que la moral no está sólo en rezar.
Por cierto, me gustaría dedicar mi fotos de hoy (pueden ver las de la misa en los artículos y en la galería multimedia de madridiario) a un hombre perseguido en el siglo XVI por la "santa" Inquisición española y francesa, además de por el protestante Calvino, quien finalmente lo torturó e hizo quemar en la hoguera en Ginebra en la madrugada del 27 de octubre de 1.553, por ser médico (decía, contradiciendo a Galeno y a todas las doctrinas tomistas de papistas y anabaptistas, que la sangre circulaba del corazón a los pulmones para recibir oxígeno) y se negaba a tener otras propiedades privadas que las necesarias para comer y la higiene, así como a aceptar que la Trinidad y el bautismo de niños fuera algo relacionado con la Biblia (inventos del Papa).
Se llamaba Miguel Servet de Villanueva (Huesca) y fue médico incluso de obispos y, como yo, un discutidor irrefrenable , correoso y tenaz en sus argumentaciones, sincero y dispuesto en su momento a no renunciar a los principios humanos incluso aunque le costase lo peor.
Un libro donde se puede conocer algo sobre él y los terribles métodos inquisitoriales es RECONSTRUCCIÓN de Antonio Orejudo.

De cualquier espacio en este mundo sale una foto si miras con atención y encuadras y disparas. Fíjense en los simbolitos de la ampliación del museo del Prado (adonde acabo de leer que viene esa maravilla velazqueña que es "la venus del espejo") en los que el espacio de servicios para cambiar a los bebés está en la zona masculina en lugar de, como podría esperarse en versión tradicionalista, en los servicios de mujeres.¡Bien por los que lo hayan hecho así!.

Pues ya está. Metida en su pecera para pasarse una semanita de protagonista de su propia tontonovela en vivo y en directo. Claro, tiene una parte reservada a su intimidad, con ducha y water pero duerme a la vista de los que pasan. Y sigo diciendo, como me comenta un lector con pescadilla, que está la plaza como un circo o un corral. Y lo malo es que anda todo Madrid en alquiler, la plaza de Colón se presta para las retransmisiones deportivas de las teles privadas, las plazas y paseos se llenan de casetas para vender cualquier cosa, desde artesanía a discos, desde actos de partidos a tinglados de las marcas que tienen pasta para pagar sus tenderetes. Y luego están los monstruosos paneles-chirimbolo gigantes que "nos miran" pero no nos dejan ver. El caso es hacer caja para pagar las letras de la M-30, el traslado al faraónico nuevo Ayuntamiento y todos los árboles cortados que prometen reponer (un millón y medio, decía hace poco la insuperable concejala Botella que algún día acabará de alcaldesa, dios mediante y Gallardón ministrable, siempre y cuando no se oponga con todas sus armas de bombera (ver foto en madridiario) con carnet 0000, la prima Espe, "lideresa" según ella del PP de toda España (y parte del extranjero..., supongo).
Y otra que gusta de hacer caja con un vicio por la pasta que tiene a todo el mundo hasta el moño, la S.G.A.E., mientras se dedica a poner letra al "chunda, chunda", que cantan los deportistas (menos Luis Aragonés que se sabe el de Pemán) para dar más lustre a los acontecimientos deportivos y a los actos patrióticos. Aunque seguro que al final aprueban uno que no gusta a todo el mundo y los conspiranoicos la vuelven a montar en busca del "inspirador intelectual" del despropósito. Seguimos en la machadiana España de charanga y pandereta, eso si, con oropel de modernidad y mucho móvil y portátil última generación (vean el SIMO).
Y los del Metro engañando a los parientes de los minusválidos (a ellos mismos, no, porque no pueden bajar) con carteles en los andenes (tengo fotos de las líneas 1, 5 y 6 que espero ponga mañana mi jefe en el periódico, si no aquí caerán) para buscarlos sitio, cuando no hay ascensores ni rampas que los permitan llegar hasta allí. Lo que yo digo... pais...! Y mañana más.


Ayer Benajmín Menéndez inauguró en Alcorcón una nueva exposición (es la segunda que tiene en Madrid, con la del Centro Asturiano) en el Centro Municipal de las Artes (Buero Vallejo) llamada "Territorio claroscuro" (en madridiario hay una galería con más imágenes). Esta está dedicada a nuestro común amigo Paco Otero ("Lucas" para muchos) que murió en esa población hace unos años sin que aún nos lo expliquemos casi nadie.

Llego a la plaza de la Independencia hoy y me encuentro una movida tipo contenedor, que me mosquea de inmediato porque pienso ¿será un nuevo macrochirimbolo de esos que está montando el ayuntamiento de la capital para hacer caja aunque sea a costa de fastidiar la estética e incluso las vistas de las calles. Pero no, junto a un anuncio de una marca comercial de esas que traen la ropa normalmente de países donde la esclavitud infantil y el trabajo extenuante por unas rupias o yuanes permite que los pijos se pongan guapos en Occidente y que es un maniquí metido en una urna, me explican que la jaula que están montando va a ser la vivienda de una violinista durante una semana, como si estuviese en un zoo, tocando y componiendo para que esa ridícula presión por hacerse famosos la permita salir en las teles y periódicos y poder entrar en el juego del famoseo. Una infamia para el sentido común, que yo con mi buena voluntad de metementodo he querido contribuir a difundir incautamente. Y resulta que ¡no me han dejado hacerle fotos porque tenía una exclusiva!.Así que con su pan se lo coman, pero quede aquí mi indignación por ambas cosas: 1, encerrar a alguien como un bicho de zoo para hacer publicidad, 2, la imbecilidad manifiesta de los de la exclusiva. ¡Chao! y me pregunto ¿Cómo es posible que el Ayuntamiento de permiso para tal autoencarcelamiento en aras de nosequé clase de criterio artístico-comercial?