
Poesía y Elocuencia son las vidrieras emplomadas de la sala de los académicos que velan por la limpieza de la lengua española y sus hermanas americanas (ayer presentaron la nueva gramática para todos). Deben de ser las dos únicas mujeres (en realidad creo que hay un par de académicas sólo) que pueblan esa sala menos cuando llegan las de algunos países del otro lado del charco (ayer había varias). Pues ya va siendo hora de renovarse, señores académicos, y no para llamarlas "miembras" o gilipolleces por el estilo sino para que representen y trabajen todas las sensibilidades reales de nuestra lengua, tan llena de machismos en el diccionario y el uso.
Hay quien gusta de hacer público su sentimiento hacia otra persona. Me puedo imaginar a la chica (o chico) que escribió esa frase en un cristal junto a la Castellana pensando en él que quizás viva enfrente y lo vea al levantarse cada día o muy lejos y simplemente pasa por allí, o fue un desahogo de quien no se atreve a decírselo en la cara. en cualquier caso ¡viva estos grafitis!.
Qué tiempos estos en que hasta se roban las señales de tráfico... porque si no ¿qué interés tiene esclavizarla así a una farola? A no ser que algún particular le tenga querencia.

Este hombre lleva meses, quizá años en otras ubicaciones, pidiendo justicia al ministerio de tal nombre porque una negligencia médica (presuntamente un anestesista dejó en coma a su hijo de 21 años que había tenido un accidente de automóvil) y viene pidiendo reparación sin ser escuchado por la administración para lo que recoge firmas (tiene miles, claro) y ha salido en distintos medios. Hoy le he visto en su puestecillo de la Plaza de Jacinto Benavente y lo he fotografiado. Su historia está en http://antonio-m-ortega.blogspot.com por si la quieren leer.

Día de lluvia y atascos de tráfico en Madrid.